Había una vez una pequeña niña llamada Ángela que vivía con
su mamá en una humilde casita junto al bosque, esta niña soñaba con ser pirata.
Cuando salía a la calle siempre llevaba su parche, un pañuelo anudado en la
cabeza y una espada de juguete. A su madre siempre le cabreaba, porque esta
pensaba por qué a su hija no le gustaban las muñecas o las casitas como a las
demás niñas de su edad y le incomodaba que siempre llevara su espada con la que
pegaba a cualquier cosa que viese, como si de un verdadero pirata se tratase. Una
noche, mientras Ángela dormía, vio el resplandor de una gran estrella, la cual
la llamaba, proponiéndole que la siguiera y que se fuera con ella. Ángela no lo
pensó dos veces y se fue tras la gran estrella, esta se le presentó como la
estrella iluminada y le dejo que le pidiera cualquier deseo, ella pidió ser un pirata
o que la llevara al fondo del mar para encontrar algún tesoro y así hizo esta
estrella resplandeciente. Con una sola nota musical dejó a Ángela a bordo de un
submarino el cual iba en busca de un gran tesoro en las profundidades del mar. Cuando
Ángela vio a los tripulantes de este submarino no era lo que ella esperaba ya
que no se trataba de piratas, pero estos eran hombres normales los cuales habían
dedicado mucho tiempo a ir en busca de su tesoro escondido. Con ellos vivía el mono
Lucas el cual fue de gran compañía para Ángela durante el viaje. Este gracioso
mono entendía y vió que Ángela tenía hambre asi que le ofreció una taza de
arroz blanco y esta de un instante lo deboró. Los hombres de este submarino
llamaron a todos los tripulantes ya que una amenaza se acercaba: el gran pulpo
se ponía al lado de su submarino y lo podían atrapar en sus temibles brazos
llenos de ventosas. Pero este peligro lo pasaron y llegaron al esperado tesoro,
todos contentos lo cogieron y le dieron a Ángela un pequeño cofre de oro que el
baúl contenía. De camino a la superficie unas olas movían de un lado a otro, a este
submarino y Ángela se quedó tranquilamente dormida.
La mamá de Ángela a la mañana siguiente se dirigió gasta la
cama de la niña para despertarla e ir al colegio y cuando esta despertó
comprendió que todo aquello fue un sueño, el cual estaba encantado de haber
vivido.
Y, colorín colorado este hermoso cuento ha acabado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario