martes, 16 de abril de 2013

Story Cubes. Esta actividad consiste en lanzar siete dados ilustrados con diferentes imágenes con las cuales realizaremos un cuento con aquellas que hayan caido boca arriba mis imágenes son: mamá enfadada, resplandor de una estrella, nota musical, submarino,tazón de arroz blanco, pulpo, olas y cofre de oro.


Había una vez una pequeña niña llamada Ángela que vivía con su mamá en una humilde casita junto al bosque, esta niña soñaba con ser pirata. Cuando salía a la calle siempre llevaba su parche, un pañuelo anudado en la cabeza y una espada de juguete. A su madre siempre le cabreaba, porque esta pensaba por qué a su hija no le gustaban las muñecas o las casitas como a las demás niñas de su edad y le incomodaba que siempre llevara su espada con la que pegaba a cualquier cosa que viese, como si de un verdadero pirata se tratase. Una noche, mientras Ángela dormía, vio el resplandor de una gran estrella, la cual la llamaba, proponiéndole que la siguiera y que se fuera con ella. Ángela no lo pensó dos veces y se fue tras la gran estrella, esta se le presentó como la estrella iluminada y le dejo que le pidiera cualquier deseo, ella pidió ser un pirata o que la llevara al fondo del mar para encontrar algún tesoro y así hizo esta estrella resplandeciente. Con una sola nota musical dejó a Ángela a bordo de un submarino el cual iba en busca de un gran tesoro en las profundidades del mar. Cuando Ángela vio a los tripulantes de este submarino no era lo que ella esperaba ya que no se trataba de piratas, pero estos eran hombres normales los cuales habían dedicado mucho tiempo a ir en busca de su tesoro escondido. Con ellos vivía el mono Lucas el cual fue de gran compañía para Ángela durante el viaje. Este gracioso mono entendía y vió que Ángela tenía hambre asi que le ofreció una taza de arroz blanco y esta de un instante lo deboró. Los hombres de este submarino llamaron a todos los tripulantes ya que una amenaza se acercaba: el gran pulpo se ponía al lado de su submarino y lo podían atrapar en sus temibles brazos llenos de ventosas. Pero este peligro lo pasaron y llegaron al esperado tesoro, todos contentos lo cogieron y le dieron a Ángela un pequeño cofre de oro que el baúl contenía. De camino a la superficie unas olas movían de un lado a otro, a este submarino y Ángela se quedó tranquilamente dormida.

La mamá de Ángela a la mañana siguiente se dirigió gasta la cama de la niña para despertarla e ir al colegio y cuando esta despertó comprendió que todo aquello fue un sueño, el cual estaba encantado de haber vivido.

Y, colorín colorado este hermoso cuento ha acabado.

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