Además hemos tenido que inventar una forma diferente para contar el cuento, que no fuese sobre papel.
Mi grupo ha elegido el cuento de "El flautista de Hamelín" y lo hemos contado a través de imágenes ilustradas en las conocidas cajas chinas o muñecas rusas.
EL ARPA
ENCANTADA
Había una vez
un reino, en el que vivía un Rey que
quería mucho a su hija mayor, la princesa Griselda, esta princesa era muy
guapa, lista e ingeniosa.
Griselda tenía
muchos pretendientes, pero su padre era
muy quisquilloso y quería para su hija
un yerno que fuese humilde, trabajador, ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado, y
sobre todo que quisiera mucho a su pequeña hija, y compartiese con ella el
gusto por la música clásica.
Así que una
buena mañana, el rey hizo un escrito en el que ponía que aquel que estuviera
interesado en su hija, y en su fortuna, además de cumplir todas y cada una de
las características, también debería presentarse en su reino.
La carta real,
fue difundida por todos los reinos vecinos a toda prisa, ya que el rey se
sentía mayor y cansado, y quería dejar su reino y fortuna en buenas manos.
Pasados unos
días, comenzaron a llegar al reino cientos y cientos de caballeros, príncipes,
duques, labradores, músicos, soldados, cocineros… hasta mendigos.
El rey quedó
asombrado ante tal situación, y pronto se puso manos a la obra. Hizo pruebas,
algunas entrevistas, hasta que por fin conoció al príncipe Alejandro.
Alejandro
cumplía con todas las características propuestas, era guapo, ni alto ni bajo,
no era gordo ni delgado, era humilde y trabajador, y su gusto por la música era
exquisito.
Los demás pretendientes, no querían
abandonar el reino, ya que les había
costado mucho trabajo llegar hasta allí, y querían conseguir alguna recompensa
por tan largo viaje, así que estos decidieron enamorar a las demás jóvenes del pueblo. Mientras iban
coqueteando con las demás jóvenes del pueblo, las madres de estas de inmediato
informaron al rey de lo que ocurría, ya que en parte había sido su culpa por
buscar un marido para si hija.
El rey que se negaba a repartir ni una pizca de su fortuna con tantos
hombres, ingenió un plan para hacerlos salir del reino.
Ayudado por su
mayordomo, buscaron a una fea dama para que se llevara a todos los jóvenes de allí,
y a cambio, ésta recibiría de una gran cantidad de monedas de oro. Esta fue
elegida por dos motivos, uno porque era fea, y así no correría el riesgo de que
el príncipe Alejandro se enamorase de ella, y otro porque esta fea dama tocaba
muy bien el arpa, y con algún que otro ingenioso toque de arpa, podría alejar a
todos los jóvenes del reino con su estupenda melodía.
La fea dama
comenzó a tocar el arpa, y con su
envolvente melodía fue alejando a todos los jóvenes pretendientes del reino hacia un lugar
alejado.
Cuando ya
estuvieron lejos, la fea dama cogió su bolsa de monedas, y comprobó que el rey
la había engañado; en la bolsa había solamente 10 monedas de oro... La fea dama
enfurecida, se presentó en el reino le hizo saber al rey que eso no era lo que
habían pactado. El rey le dijo que era una cantidad suficiente, ya que no había
hecho mucho esfuerzo para llevarse a los jóvenes del reino.
Entonces la
fea dama dijo al rey y a su hija Griselda que se vengaría de ellos.
La fea dama
esperó a que fuera de noche, y empezó a
tocar su arpa junto a la ventana donde dormía el príncipe Alejandro, la melodía
era tan bella que el príncipe salió al encuentro de la fea dama.
De repente
todos los habitantes del reino salieron a las calles, incluido el rey y la
hermosa Griselda, y vieron como esta fea dama desaparecía entre la colina con
el príncipe tras ella, como si la tierra se los tragase.
La princesa se
puso a gritar y a gritar pero nada pudo hacer, se había quedado sin príncipe
para casarse, y todos los habitantes del
pueblo culparon al rey por su tacañería con la fea dama.
Un día, la
princesa estaba cansada de esperar y subió hasta la colina. Una vez sentada en
la hierba comenzó a llorar y a llorar, hasta que de pronto, se dio cuenta de
que algo brillaba ante ella. Griselda se levantó, y se acercó al objeto y descubrió que era el arpa que tocaba la fea
dama. La princesa lo cogió e intento tocar la melodía que tocaba la fea dama;
de pronto, se dio cuenta que del interior de una cueva salía su amado príncipe
Alejandro.
Enseguida
todos acudieron ante tal sorpresa y junto al reino, celebraron la ansiada boda
del príncipe y la princesa.
Y colorín
colorado, este maravilloso cuento se ha acabado.