lunes, 10 de junio de 2013

Scamper: "El arpa encantada"

Otra actividad que hemos tenido que realizar es un scamper en grupos. La actividad consistía en elegir un cuento, buscar la primera edición y modificar la historia, pero manteniendo la esencia del cuento.
Además hemos tenido que inventar una forma diferente para contar el cuento, que no fuese sobre papel. 
Mi grupo ha elegido el cuento de "El flautista de Hamelín" y lo hemos contado a través de imágenes ilustradas en las conocidas cajas chinas o muñecas rusas.


EL ARPA ENCANTADA
Había una vez un reino,  en el que vivía un Rey que quería mucho a su hija mayor, la princesa Griselda, esta princesa era muy guapa, lista e ingeniosa. 
Griselda tenía muchos pretendientes, pero su padre  era muy quisquilloso y  quería para su hija un yerno que fuese humilde, trabajador, ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado, y sobre todo que quisiera mucho a su pequeña hija, y compartiese con ella el gusto por la música clásica.
Así que una buena mañana, el rey hizo un escrito en el que ponía que aquel que estuviera interesado en su hija, y en su fortuna, además de cumplir todas y cada una de las características, también debería presentarse en su reino.
La carta real, fue difundida por todos los reinos vecinos a toda prisa, ya que el rey se sentía mayor y cansado, y quería dejar su reino y fortuna en buenas manos.
Pasados unos días, comenzaron a llegar al reino cientos y cientos de caballeros, príncipes, duques, labradores, músicos, soldados, cocineros… hasta mendigos.
El rey quedó asombrado ante tal situación, y pronto se puso manos a la obra. Hizo pruebas, algunas entrevistas, hasta que por fin conoció al príncipe Alejandro.
Alejandro cumplía con todas las características propuestas, era guapo, ni alto ni bajo, no era gordo ni delgado, era humilde y trabajador, y su gusto por la música era exquisito.
Los demás pretendientes, no querían abandonar el reino, ya que  les había costado mucho trabajo llegar hasta allí, y querían conseguir alguna recompensa por tan largo viaje, así que estos decidieron enamorar  a las demás jóvenes del pueblo. Mientras iban coqueteando con las demás jóvenes del pueblo, las madres de estas de inmediato informaron al rey de lo que ocurría, ya que en parte había sido su culpa por buscar un marido para si hija.
  El rey que se negaba a repartir ni una pizca de su fortuna con tantos hombres, ingenió un plan para hacerlos salir del reino.
Ayudado por su mayordomo, buscaron a una fea dama para que se llevara a todos los jóvenes de allí, y a cambio, ésta recibiría de una gran cantidad de monedas de oro. Esta fue elegida por dos motivos, uno porque era fea, y así no correría el riesgo de que el príncipe Alejandro se enamorase de ella, y otro porque esta fea dama tocaba muy bien el arpa, y con algún que otro ingenioso toque de arpa, podría alejar a todos los jóvenes del reino con su estupenda melodía.
La fea dama comenzó a tocar el arpa,  y con su envolvente melodía fue alejando a todos los jóvenes  pretendientes del reino hacia un lugar alejado.
Cuando ya estuvieron lejos, la fea dama cogió su bolsa de monedas, y comprobó que el rey la había engañado; en la bolsa había solamente 10 monedas de oro... La fea dama enfurecida, se presentó en el reino le hizo saber al rey que eso no era lo que habían pactado. El rey le dijo que era una cantidad suficiente, ya que no había hecho mucho esfuerzo para llevarse a los jóvenes del reino.
Entonces la fea dama dijo al rey y a su hija Griselda que se vengaría de ellos.
La fea dama esperó a que fuera de noche, y empezó  a tocar su arpa junto a la ventana donde dormía el príncipe Alejandro, la melodía era tan bella que el príncipe salió al encuentro de la fea dama.
De repente todos los habitantes del reino salieron a las calles, incluido el rey y la hermosa Griselda, y vieron como esta fea dama desaparecía entre la colina con el príncipe tras ella, como si la tierra se los tragase.
La princesa se puso a gritar y a gritar pero nada pudo hacer, se había quedado sin príncipe para casarse,  y todos los habitantes del pueblo culparon al rey por su tacañería con la fea dama.
Un día, la princesa estaba cansada de esperar y subió hasta la colina. Una vez sentada en la hierba comenzó a llorar y a llorar, hasta que de pronto, se dio cuenta de que algo brillaba ante ella. Griselda se levantó, y se acercó al objeto  y descubrió que era el arpa que tocaba la fea dama. La princesa lo cogió e intento tocar la melodía que tocaba la fea dama; de pronto, se dio cuenta que del interior de una cueva salía su amado príncipe Alejandro.
Enseguida todos acudieron ante tal sorpresa y junto al reino, celebraron la ansiada boda del príncipe y la princesa.
Y colorín colorado, este maravilloso cuento se ha acabado.





No hay comentarios:

Publicar un comentario